martes, 16 de octubre de 2007

Por una sonrisa de sus labios

Ha pasado tanto tiempo
de cuando pasaba frente a mi vereda
aquellos dulces días en los que verla sonreir
era tan mágico como ver abrirse una flor en primavera.

Y es que su sonrisa era tan ligera
tan rápida y veloz como una estrella fugaz
que hoy me cuestiono las razones por las que no la detuve en su andar.

Por qué no le di la rosa que tuve en mis manos
queriendo sorprenderle una de esas tardes frías de Abril
que cobarde fui... que cobarde soy por no decirlo mirándola a los ojos.

Que difícil se me hace buscar entre mis recuerdos
una sola ocasión en la que no me haya paralizado por el miedo,
ese miedo terrible de no ser correspondido,
esa sensación de no poder acercarme por estar anclado en tierra ajena.

Hoy ya nada puedo hacer
lo único que queda son letras plasmadas en un papel
que al leerlas espero que tengan la suficiente fuerza y delicadeza
para arrancarle una sonrisa de sus labios

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